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Diferencias entre FIV convencional y FIV mediante ICSI

En este post os vamos a explicar qué técnicas se pueden utilizar en el laboratorio para lograr la fecundación de los ovocitos, cuándo están indicadas y en qué consiste cada una de ellas. De este modo, podrás tener más información de cómo se crean los embriones en el laboratorio de Embriología y por qué motivo los/as embriólogo/as escogen esa técnica en tu caso en particular.

La fecundación in vitro (FIV) consiste en la fecundación de los ovocitos por los espermatozoides en el laboratorio. Existen dos tipos de técnicas de inseminación: la fecundación in vitro convencional (FIV) y la que se realiza mediante la microinyección intracitoplasmática (ICSI). Cada una de ellas se aplica según las necesidades propias de cada caso.

Antes de la inseminación de los ovocitos, es necesario procesar la muestra de semen. Se recomienda la obtención de la muestra en fresco (siempre que sea posible) y una abstinencia de entre 3 y 5 días. Una vez capacitada y según el recuento final obtenido, se decide cuál es la técnica más adecuada.

FIV convencional

Para muestras normozoospérmicas, la FIV convencional es la primera opción de fecundación, siempre y cuando no haya alguna otra contraindicación (por ejemplo: fallos de fecundación previos). Consiste en cultivar conjuntamente los ovocitos y los espermatozoides. Para ello es necesario disponer de una placa de cultivo en la que se disponen los ovocitos y dónde se insemina a una concentración correspondiente a > 100.000 espermatozoides móviles/ ml por ovocito para conseguir una correcta fecundación. La inseminación se realiza a las 4-6 horas postpunción.

 

FIV mediante microinyección intracitoplasmática (ICSI)

Para muestras con alguna alteración (astenozoospermia, oligozoospermia o teratozoospermia), la inyección intracitoplasmática (ICSI) es la primera opción de inseminación, ya que la baja concentración, la baja motilidad o el alto porcentaje de anomalías morfológicas de los espermatozoides pueden poner en peligro la correcta fecundación de los ovocitos. Además es imprescindible para el uso de muestras de alto valor biológico (como muestras criopreservadas previo tratamientos de quimioterapia) o muestras provenientes de biopsia testicular.

Para realizar la ICSI hay que seguir los pasos que figuran a continuación:

En primer lugar, hay que denudar los ovocitos para confirmar el estadio de maduración. La clasificación de los ovocitos se da según su estadio de maduración nuclear, que se identifica mediante su morfología:
Ovocitos MII: Son ovocitos maduros. Se encuentran en metafase II y se observa el primer corpúsculo polar (CP1)
Ovocitos MI: Son ovocitos inmaduros. Se encuentran en metafase I y no se observa el primer corpúsculo polar ni ninguna otra estructura en el citoplasma.
Ovocito VG: Son ovocitos inmaduros. Se encuentran en profase I (diplotene). No se observa el CP1, pero sí se observa en el interior del citoplasma una membrana nuclear intacta y bien definida llamada vesícula germinal.
Ovocito degenerado: Normalmente no se puede confirmar el estadio del ovocito, ya que las estructuras están degeneradas. El citoplasma es oscuro y el ovocito se encuentra en estado de necrosis celular.

Un ovocito normal es totalmente esférico y su citoplasma es homogéneo. El CP1 está bien definido, homogéneo y aplanado levemente. Sin espacio perivitelino (SP) entre el ovocito y la zona pelúcida (ZP), que debe ser regular, definida y homogénea.

Una vez decumulados los ovocitos y clasificados, sólo se podrán microinyectar aquellos ovocitos maduros en estadio de metafase II y sus posibles variaciones morfológicas.

La microinyección intracitoplasmástica (ICSI) consiste en introducir mecánicamente, un único espermatozoide en el citoplasma del ovocito. Esta técnica requiere una aparatología muy precisa compuesta por un microscopio invertido, dos micromanipuladores y dos microinyectores. Previo a la microinyección, es necesario preparar una placa especial que permita la manipulación de la muestra de semen procesada y de los ovocitos. Se utiliza un medio tamponado para la manipulación de los ovocitos y un medio denso, llamado polivinilpirrolidona (PVP), para ralentizar el movimiento de los espermatozoides y facilitar su captura. Se acoplan dos tipos distintos de micropipetas en cada uno de los microinyectores. La micropipeta holding permite la sujeción del ovocito, mientras que la micropipeta ICSI es la que captura el espermatozoide, rompe la membrana y deposita el espermatozoide en el interior del citoplasma del ovocito.

• La rotura de la membrana del ovocito se puede realizar de dos maneras:
Por aspiración: una vez introducida la micropipeta ICSI en el interior del ovocito, se aspira hasta conseguir romper la membrana.
Por inyección: con el sólo movimiento de la micropipeta se consigue romper la membrana.

Tras la realización de la ICSI, se pasan los ovocitos microinyectados a una placa de cultivo y se coloca dentro del incubador hasta el día siguiente, cuando se valorará la fecundación.

Esperamos que hayas disfrutado este post y hayas podido resolver todas las dudas que tenías. No obstante, si sigues teniendo dudas al respecto, nuestro equipo de Embriología podrá atenderte personalmente para resolverte todas las cuestiones que necesites. Contacta con Gravida y solicita una entrevista con nuestras embriólogas.

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