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Malformaciones uterinas congénitas

Las malformaciones müllerianas son un grupo heterogéneo de patologías congénitas debidas a defectos de formación, desarrollo, fusión o reabsorción de los conductos müllerianos durante el desarrollo fetal, que producen un conjunto de anomalías del tracto reproductivo.

La incidencia se estima en un 4,3 % de la población general y en un 3,5 % en pacientes estériles.

Un 50 % de las malformaciones müllerianas son asintomáticas. En aquellas pacientes con síntomas, las manifestaciones clínicas variarán según el tipo de defecto anatómico: amenorrea primaria, dismenorrea, disfunción sexual, alteraciones menstruales (menometrorragia, metrorragia puerperal), infertilidad, abortos, parto prematuro, presentaciones distócicas, mala evolución obstétrica. A pesar de existir varias clasificaciones, la clasificación más ampliamente utilizada es la establecida por la American Fertility Society (AFS) en 1988 y la que ha permitido estandarizar informes y publicaciones. Este sistema las organiza según el defecto anatómico principal del útero, sin tener en cuenta factores embriológicos, clínicos, de pronóstico y tratamiento.

El diagnóstico puede ser un hallazgo casual en una exploración pélvica de rutina que incluye habitualmente una ecografía transvaginal. En algunos casos hay que recurrir a más pruebas complementarias como la histerosalpingografía, histeroscopia, resonancia magnética o la laparoscopia. El tratamiento será distinto según la malformación y se hará una breve introducción a las malformaciones más frecuentes y su transcendencia en reproducción.

Útero didelfo

Representa el 11 % de las malformaciones congénitas. Se presenta como dos hemiúteros y en la forma completa también dos hemicanales cervicales. Son pacientes asintomáticas. Excepto en casos de obstrucción de la vagina o del cuello no precisan tratamiento corrección quirúrgica. Suelen ser las pacientes con mejor pronóstico reproductivo dentro de las malformaciones. Las complicaciones obstétricas más frecuentes son partos prematuros atribuidos a menor tamaño uterino y perfusión disminuida de cada hemiútero. Si la paciente precisa someterse a una FIV por motivos de esterilidad se aconseja la transferencia selectiva de un solo embrión a cada hemiútero o en casos de diferencias de tamaños uterinos valorar transferir 1 o 2 embriones al hemiútero de mayor tamaño.

Útero bicorne

Representa el 26 % de las malformaciones uterinas. El útero bicorne se genera cuando los conductos müllerianos se fusionan en forma incompleta a nivel del fondo uterino. Existen dos hemiúteros y dos cavidades endometriales separadas en el segmento superior y comunicadas en el extremo inferior, presentan un cuello y una vagina normal. Se puede diferenciar en completo e incompleto. Según las características del cuello se subclasifican además en bicorne unicollis o bicorne bicollis.
Generalmente las mujeres con esta anomalía tienen escasa repercusión en la reproducción e incluso puede ser un hallazgo casual en una cesárea. Es muy importante el diagnóstico diferencial con el útero septo, puesto que el útero bicorne generalmente no requiere cirugía y se asocia a problemas mínimos reproductivos.

Útero septo

Representa el 35 % de las malformaciones uterinas, siendo la malformación más frecuente. Se caracteriza por un septo completo o parcial en la línea media.
Esta anomalía se asocia con los peores resultados reproductivos. Cuando la anomalía se encuentre asociada a problemas de fallo de implantación, aborto de repetición, parto inmaduro o prematuro será aconsejable su tratamiento. La RM es la prueba de elección para el diagnóstico diferencial entre útero septo y bicorne.
El tratamiento quirúrgico consiste en la septolisis, es decir la resección por vía histeroscópica del septo uterino. A pesar de que la indicación quirúrgica debería limitarse a pacientes con abortos de repetición y partos prematuros, en aquellas pacientes con historia de infertilidad y previo a cualquier tratamiento se indica la septolisis para disminuir los riesgos de dichas complicaciones.

Útero arcuato

Es el útero conocido como en forma de corazón por una pequeña prominencia medial fúndica de menos de 1 cm. Para algunos autores se considera una malformación uterina mínima, otros incluso lo consideran una variante de la normalidad. De entrada se considera que el útero arcuato no tiene repercusión clínica en reproducción. A pesar de ello, si una paciente está diagnosticada de útero arcuato y presenta fallos de implantación repetidos o abortos de repetición se puede valorar su resección.

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