Cada vez más investigaciones señalan que la vitamina D no solo es fundamental para la salud ósea y el sistema inmunológico, sino también para la fertilidad femenina. En mujeres que buscan el embarazo, ya sea de forma natural o mediante tratamientos de reproducción asistida, los niveles adecuados de esta vitamina podrían tener un impacto positivo en la ovulación, la implantación embrionaria e incluso en el éxito de una FIV.
En este artículo te contamos por qué la vitamina D es tan relevante, cómo influye en el sistema reproductivo y cuándo puede ser recomendable revisar tus niveles.
¿Qué es la vitamina D y cómo la obtenemos?
La vitamina D es una vitamina liposoluble que se sintetiza principalmente en la piel tras la exposición a la luz solar (radiación ultravioleta B). También puede obtenerse en menor medida a través de la dieta (pescado azul, yema de huevo, lácteos enriquecidos) o mediante suplementos.
A pesar de vivir en un país con abundante sol como España, los déficits de vitamina D son frecuentes, especialmente en mujeres con poca exposición solar, uso habitual de protección solar, piel oscura o determinadas condiciones médicas.
¿Cómo afecta la vitamina D a la fertilidad femenina?
Diversos estudios han identificado receptores de vitamina D en los ovarios, el endometrio y la placenta, lo que sugiere que esta vitamina participa activamente en el sistema reproductivo femenino. A continuación, repasamos los principales efectos conocidos:
1. Regulación de la ovulación
La vitamina D interviene en el equilibrio hormonal, concretamente en la producción de estrógenos y progesterona. En mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP), se ha observado que una deficiencia de vitamina D puede agravar la anovulación y la resistencia a la insulina. Corregir estos niveles puede mejorar la regularidad del ciclo menstrual y la ovulación espontánea.
2. Mejora de la receptividad endometrial
Un endometrio receptivo es clave para que el embrión se implante correctamente. La vitamina D puede modular genes implicados en la implantación embrionaria y mejorar las condiciones del útero para favorecer un entorno adecuado durante la fase lútea.
3. Posible impacto en la calidad ovocitaria
Aunque todavía se requiere más evidencia concluyente, algunas investigaciones sugieren que niveles óptimos de vitamina D podrían estar relacionados con una mejor calidad de los ovocitos y una mayor tasa de fecundación en tratamientos como la fecundación in vitro (FIV).
4. Riesgo de aborto espontáneo
Algunos estudios asocian niveles bajos de vitamina D con un mayor riesgo de aborto en el primer trimestre. Aunque los mecanismos no están completamente esclarecidos, podría relacionarse con un desequilibrio inmunológico y un entorno endometrial desfavorable.
Vitamina D y reproducción asistida
En el contexto de los tratamientos de fertilidad, como la inseminación artificial o la FIV, cada detalle cuenta. Varios estudios han encontrado que las mujeres con niveles adecuados de vitamina D pueden presentar:
- Mayor tasa de implantación embrionaria.
- Mejores tasas de embarazo clínico.
- Menor probabilidad de cancelación del ciclo por respuesta insuficiente.
No obstante, la suplementación debe estar siempre supervisada por el equipo médico, ya que tanto el déficit como el exceso pueden ser perjudiciales.
¿Qué alimentos son ricos en vitamina D?
Además de la exposición solar, una alimentación adecuada puede ayudarte a mantener niveles óptimos de vitamina D, algo especialmente importante si estás buscando embarazo o realizando un tratamiento de reproducción asistida. Algunos alimentos destacados son:
- Pescado azul como salmón, sardinas, caballa o atún
- Yema de huevo
- Lácteos enteros y productos enriquecidos con vitamina D
- Setas expuestas a la luz solar
- Aceite de hígado de bacalao, en formato suplemento
Aunque la dieta puede contribuir a mejorar tus niveles, en muchos casos no es suficiente por sí sola. Por eso, conviene realizar un análisis específico y consultar con tu equipo médico si necesitas suplementación.

¿Cómo saber si tengo déficit de vitamina D?
La forma más precisa es mediante un análisis de sangre que mida los niveles de 25-hidroxivitamina D. Los valores recomendados suelen situarse entre 30 y 50 ng/mL, aunque estos pueden variar ligeramente según la guía clínica utilizada.
Factores de riesgo de déficit:
- Poca exposición solar.
- Uso diario de protección solar alta.
- Piel oscura.
- Sobrepeso u obesidad.
- Dieta pobre en alimentos ricos en vitamina D.
- Condiciones como SOP o endometriosis.
¿Cuándo se recomienda suplementar?
Si los análisis muestran una deficiencia, tu ginecólogo o endocrino puede recomendarte una dosis específica de suplementos de vitamina D3. En mujeres que están buscando embarazo, planificando un tratamiento de reproducción asistida o ya embarazadas, mantener unos niveles adecuados es especialmente importante.
No se aconseja tomar suplementos sin control médico, ya que un exceso de vitamina D puede tener efectos adversos (hipercalcemia, alteraciones renales, etc.).
Conclusión
La vitamina D puede influir de forma significativa en la salud reproductiva femenina. Desde la ovulación hasta la implantación y el desarrollo del embarazo temprano, mantener niveles adecuados de esta vitamina podría ser una pieza más del puzle para lograr el embarazo.
En Gravida, siempre personalizamos los tratamientos en base al estado de salud y perfil hormonal de cada mujer. Si estás en un proceso de búsqueda de embarazo y quieres conocer más sobre cómo optimizar tu fertilidad, te animamos a hablar con nuestro equipo médico.
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